Hacienda de San Mateo

Esta unidad económica tiene su origen en los 200 sitios de ganado mayor dados como dote matrimonial a Fernando de la Campa y Cos en 1701. Hacia el año de 1704 se reconocieron sus límites y el de 1712 se deslindó de las demás. Cinco años después le agregan 20.5 sitios en el Monte Corona y en 1738 se estableció definitivamente su superficie llegando a medir 70.3 sitios de ganado mayor (casi 123,447 hectáreas). A ella se le anexaron las de San Miguel y Lobatos. Su conformación estuvo basada en el testamento que elaborara De la Campa en 1738. Ese mismo año, decidió establecer un vínculo de mayorazgo en favor de la hija de su segundo matrimonio con Rosa Catarina Cevallos y Villegas, de nombre Ana María de la Campa y Cos. Fue, precisamente ese tiempo, cuando se definieron las formas en que se administrarían sus bienes. En el vínculo quedaron integradas 18 haciendas dando sentido al condado de San Mateo de Valparaíso, establecido desde 1727, cuando el rey Felipe V, le otorgó el título de Conde.

La construcción del casco fue terminada el mismo año del 38. Se componía de 25 habitaciones; el almacén de la tienda, corrales, casa de matanza, tienda, patio y era de dos niveles. En los corrales se fabricaron las instalaciones de un obraje que albergaba 17 telares en los que laboraban 84 esclavos de diferentes edades. Así mismo, los sirvientes eran 113. Para el año de 1741, la población llegaba a la cantidad de 1,415 personas.

La propiedad de esta hacienda, sin alteraciones sustanciales en cuanto a su territorio y extensión, se mantuvieron hasta 1863. Los dueños siguieron siendo los descendientes de Fernando de la Campa y Cos. La hija de éste, Ana María, existió ostentando el título de condesa hasta 1805 en que murió. Ella había casado con Miguel de Berrio y Saldívar en 1758 y procrearon a María Ana. A su vez, ésta casó con el príncipe siciliano Pedro Moncada y Branciforte y Platamone. Entre otros hijos tuvieron a Adeodato, María Guadalupe, Juan Nepomuceno y Josefa.  El primero de los hijos murió en la edad pupilar y, habiendo planeado dejar los bienes en manos de ese primogénito, como era la costumbre, decidieron dejarlo a nombre del único hijo Juan.

Como el año de 1779 murió Miguel de Berrio siendo Marqués del Jaral de Berrio, quedó al frente de la administración de la riqueza Ana María su esposa –la codnesa de San Mateo- y, por ello, siguió ostentando el título de Condesa de San Mateo. Al morir, en 1805, heredó sus bienes y riqueza a su nieto Juan Nepomuceno.

Juan casó por primera vez con Antonia Sesma y Sesma procreando tres hijas: Mariana, Dolores y Guadalupe. Hacia 1821, cuando se había consumado la independencia de México, y había prestado su casona en la ciudad de México para la coronación de Agustín de Iturbide como Emperador en 1922, bajo la nueva legalidad y por su situación de viudez, Nepomuceno casó, por segunda vez con Teodora Hurtado de Mendoza, procreando con ella 10 hijos.

Con la nueva legalidad emitida desde 1823, en especial la que se refiere a la desintegración de los mayorazgos en dos partes (la mitad se quedaba para el hijo mayor como lo establecía la legislación española, y la otra para que el dueño del título las pueda ofrecer y heredar a los demás hijos), fue por lo que en 1831 solicitó al gobernador de Zacatecas, Francisco García Salinas, a través de su administrador del condado de San Mateo en Zacatecas, de nombre Antonio García Salinas –por cierto hermano del mismo gobernador- para que se permitiera desintegrar y desvincular las haciendas que pertenecían al condado y estaban dentro del territorio zacatecano. La población era, en 1828, de 5,186 personas; 2718 eran hombres y 2,468.

Hacia el año de 1839, Juan Nepomuceno elaboró su testamento y decidió, entre otras cosas asignar la hacienda de San Mateo a su hija Dolores. Para ese mismo año quien se encargaba de explotar y administrar la propiedad era su hermana Josefa, junto con otras como la de Ameca. Luego, en 1843, se llevó a cabo un inventario de la hacienda. No fue sino hasta después de la muerte de Nepomuceno en 1850 en que, no sin pleitos entre los hermanos y medios hermanos, se llevó ejecutó la asignación.

Apenas en 1857, cuando la efervescencia política entre liberales y conservadores por las Leyes de Reforma iba en aumento, Dolores Moncada y Sesma elaboró su testamento, muriendo el año siguiente. En el texto estipulaba que la hacienda se fraccionara entre sus cuatro hijos que procreó con José Joaquín Fernández de Córdova: María Guadalupe, José, Agustín y Manuel.

Para ese tiempo, María Guadalupe había casado con Juan Isidro Moncada quien venía siendo a la vez tío de ella, por ser medio hermano de su madre e hijo mayor de su abuelo Juan Nepomuceno del segundo matrimonio. De Agustín se desconoce su destino pero se sabe que junto con María Guadalupe heredó la parte de la hacienda de San Mateo, la cual la destinó y vendió a su cuñado-tío Juan Isidro. Por su parte, José había casado con Carmen del Hoyo Castrillón y Manuel con María Moncada, descendiente de los Moncada de la hacienda del Jaral en Guanajuato.

Debido a los conflictos políticos, fue hasta el año de 1863 en que la hacienda de San Mateo fue fraccionada por los herederos de Dolores Moncada y José Manuel Fernández de Córdova. Una fracción se denominó Lobatos y le fue asignada a Manuel, ella se componía de dos partes una de ella era Lobatos y la otra Milpillas. Una segunda parte fue la de San Miguel, proporcionada a Manuel y la última fue la propia de San Mateo asignada a María Guadalupe y Agustín, pero como la porción del último la cedió a su hermana Guadalupe, fue a parar a manos de ella y de su esposo Juan Isidro, quienes residían en Guanajuato. La extensión con la que quedó San Mateo fue de poco más de 27.4 sitios de ganado mayor (48,440 hectáreas).

Por la lejanía de los dueños y por los conflictos que se tenía al interior de la hacienda de San Mateo, dada la disputa entre los habitantes que solicitaban y luchaban porque al interior se estableciera una municipalidad, fue que se vendió a Antonio Llaguno y Haza en marzo de 1876 con un valor de 45,000 pesos en fincas y tierras, más el correspondiente a bienes muebles, semillas y esquilmos que ascendían a 35,000 pesos, llegando a sumar 80,000 pesos.

Para el año de la compra de la hacienda de San Mateo Antonio Llaguno ya había casado con María Dolores González Anza quien fuera hija de Juan José González, uno de los compradores de ranchos pertenecientes a la hacienda de Valparaíso, casado con María de Jesús Anza, hija de José Marcelo, antiguo dueño de la misma. Al parecer, según los documentos e información disponible, la hacienda fue comprada por Llaguno con dinero de su esposa Dolores pues hacia 1908, cuando se constituyó la Asociación Civil “Hijos de Antonio Llaguno”, los herederos de este aseguraron que la hacienda la adquirieron por herencia de su madre.

Se mantuvo como unidad territorial hasta el año de 1934, no obstante que en 1908 –como se ha anunciado- los hijos de Antonio Llaguno Haza (Antonio Julián, María y María de la Luz) decidieron conformar una asociación de tipo civil que garantizaba que la hacienda no se iba a dividir ye, en calidad de unidad, se explotaría mancomunadamente. En un acta que se celebró ese año se estipulaban las reglas en que se trabajaría. El caso es que el año de 1910 cuando María se casó con Ángel Ortiz, cedió los derechos a los demás hermanos. Dos años más tarde hizo lo mismo María de la Luz pues contrajo matrimonio con Manuel Ibargüengoitia. Cada una cedió los derechos a los hermanos, en este caso a los varones que quedaban como socios –Antonio y Julián-, llevándose cada una el equivalente a la aportación que habían hecho con la fundación de la Asociación, cercanamente a los 33 mil pesos más algunas ganancias que a lo largo de dos años -para la primera hermana-, y de cuatro -para la segunda- les correspondieron.

El 14 de julio de 1934, uno de los herederos de la hacienda, aun en sociedad, llamado Antonio en acuerdo con Julián decidieron fraccionar la hacienda de San Mateo por partes iguales: la fracción I, que es la que, en línea imaginaria partiendo del casco de la hacienda hacia el norte cobre la parte oriente asignándosele a Antonio y la fracción II, la del poniente fue adquirida por Julián.

En ese año, se anunciaba la candidatura al poder ejecutivo del país, con grandes posibilidades de ganar, de Lázaro Cárdenas a quien se le conocía por sus simpatías acerca del reparto agrario. Y fue, precisamente ese año cuando tomó mayor fuerza la lucha a nivel nacional por la solución de las necesidades insatisfechas de los sectores sociales, lo cual produjo diversos temores de los terratenientes. Por eso, muchos de ellos realizaban ventas y fraccionamientos evitando ser desplazados por la política agraria tanto nacional como estatal.

Un año más tarde, en 1935 se dio la primera afectación de la hacienda de San Mateo en forma de ejidos repartiéndose la cantidad de 4128 hectáreas en favor de 171 personas. Con ello, se le daba el golpe mortal al sistema de hacienda en San Mateo pues, aun cuando en 1937, los hermanos Llaguno tramitaron un certificado de inafectabilidad, la forma de explotar había dado un giro en las relaciones sociales y políticas en la población del lugar. Hacia 1948, se dio la primera ampliación de ejidos con una superficie de más de 900 hectáreas. Y con ello, no obstante la intensión de desarrollar la segunda ampliación comenzada en la década de los cincuenta y culminada en la de los setenta, se dio por terminada la lucha agraria dentro de esa gran propiedad.

Mapa de ubicación


Fuente: Lic. Oliverio Sarmiento Pacheco, Cronista Municipal.

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